Se alumbra el cielo.
Claridad inunda el eterno guiño
del cuarto creciente.
Caricias llenas de vibración,
de eterna lumbre visionaria
rompedora de esquemas.
Se llena, sube
y se hunde,
grita de llanto
y alegría cuerda.
¿Es acaso esta la ilusión?
Aquella que,
desnudos en un
      rincón desolado
de la memoria
dejamos abandonada sobre
arenas de tiempos.
¡Sueños despiadados
al calor
de la luna!
Desquicie abandonado
en los brazos
del mismo cielo
hinchado
        por lágrimas de sueño
el mismo que dotó de luz
este abrir y cerrar de ojos
torturador
que incendia mis labios
matando mientras engendra.
del libro “Cuaderno de Catarsis” (Editora Nacional, 2011)
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