Ximena, etérea construcción del tiempo, Levantarás tus manos rosadas de la nieve, besarás un clima de ajenjo y jazz, Ximena. Recogerás los días que agosto te quitó con furia, Ximena, los tiempos embotellados en la garganta boreal. Regresarás Ximena, regresarás al tablado bicromático de Ganesha, ideando pasos de papel o burbujas cándidas. Serás mi pasado perfectuándose con laureles o con rocío de niñez. Tú eres la savia que me destruye, Ximena, la gota que aplaza mi costumbre. Porque deseo perder las alas no dadas sobre el crisol totémico de tu ambrosía, Ximena. Ximena, dadora del jazz, el ajenjo y la miel impoluta, matriarca  de mis cemíes dormidos, levanta las etéreas manos del frío!, para que me crees y me consumas Ximena, para que cerremos el sol como una puerta dorada, Ximena, para dormirnos juntos en el hielo y conservar los tiempos no natos.

Blog de Ricardo Cabrera

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