en una salmuera de sombras
cuezo a los demonios que habitan el envés de mi piel
los hundo uno a uno en la oquedad del viento
con  el desecho de sus demoniacos cuerpos
moldeo bolas chorreantes
que disparo al viento
y me escondo
en la oscuridad que me brindan los párpados ciegos de la ciudad
me pierdo en la noche
quejido que rompe las paredes tibias del tiempo
estruendo sobre la memoria
palpitan ahora en mi sien sus gritos
sus balbuceos dolorosos ruedan en mi pecho
caigo de bruces sobre el polvo
arranco a dentelladas esta sabana de poros que me cubre
destajo con mis dedos
músculos
tendones
ligamentos
nervios
huesos
y en una esquina cualquiera
mientras la luna me mira
me deshago y con lo que queda de mí
reconstruyo a imagen y semejanza
a los demonios que vivirán en la eternidad sin fin de mi existencia.

Blog de Luis Reynaldo Pérez.

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