Hoy es un buen día para dejarse tragar

Mairym Cruz-Bernal

Inevitablemente te convoco;
tú y yo, vampiros de silencios
amantes del instante preciso de la creación
lactados de fluidos etílicos y corpóreos
somos noche -humo -cita casual
tenemos hambre, tanta
que hasta nos dejaríamos tragar.

Día y hora para el encuentro:
Nos invitamos al banquete
sin compromisos ni dudas enrutinadas
volamos  sin importar los horizontes
viajamos sin razonar la sinrazón
un vuelo libre de impuestos del pasado
con la certeza del abrazo y la sangre.

Nos miramos a los ojos y sonreímos
el momento ha llegado,  nos urge
el tiempo perdido es caníbal indomable
y liberamos a la bestia interna.

Jugamos al póker con esas víctimas anónimas
para luego autovictimizarmos según el placer
somos nuestro placer, el deseo deseado
conocerse, reconocerse, romper los supuestos,
repito,  ese tú y yo,  nosotros,  y solo caminamos.

Se adoquina el salitre de volteretas urbanas
las sombras danzan en la cueva engrafitada
la sangre caliente convoca la mordida precisa
besamos el cuerpo desnudo de cada palabra
consecuencia: salitre-confidencias
y un largo silencio de vino.

Llega el anhelo,  el ritual de los labios
ahora, absorbidos el uno al otro
compartimos la piel del calor y sus manos
el sol comienza a latir en el horizonte,
el hambre ha sido satisfecha
amanece otra despedida
y te convoco.

Poema ganador del Primer premio en el certamen de poemas de amor de Fundación Casa de los Poetas, Puerto Rico.

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