Ojos de kandelis… y de gemas,
… como Nebráskas de ultramar, felinos,
desnudan avideces hukelinos
con el opio de todos los poemas.

L. y H. de ag-agent… emblemas
17 de Aská, Krelim de okinos:
vertidos de Hara-dam en mortecinos
kaleidoscopios de udarán zemas…

detiene Utilio su tritón: Evencio
como histérico juat, en el silencio
armoniza con Tell… Horan recelos:
Kologs-Lys desfallece con Critéa,
mienras tus ojos de rimel y tea
suprimen la ignorancia de los cielos.

Santo Domingo. Abril de 1928
Zacarías Espinal (San Cristóbal 1901 – Santo Domingo 1933) Poeta dominicano. Dejó una obra singular y breve como su propia existencia. Dueño de una imaginación viva y alucinante, como correspondía a un frecuentador de los paraísos artificiales, su estilo, aunque apegado a la tradición modernista especialmente a Julio Herrera y Reissig propugna por una extrema libertad, llegando a abolir el concepto y a traspasar los límites ideales de la palabra. Siempre en busca de nuevos efectos sonoros recurre a “palabras extrañas”, nombres de “deidades o ciudades budistas, como persas o griegas”, según afirma su recopiladora Ligia Espinal de Hoetink, y a otras de su propia invención, creando entre nosotros el tipo de poemas que Alfonso Reyes denominó “jitanjáforas” al comentar igual procedimiento usado por el poeta cubano Mariano Brull. Como ha dejado constancia Max Henríquez Ureña, Zacarías Espinal se adelantó a Mariano Brull en la creación de este juego idiomático. Se declaró vedrinista como una reacción al excesivo realismo que los postumistas habían introducido en nuestra poesía. En su mayoría su obra consta de sonetos, uno que otro poema versolibrista y algunos poemas en prosa. Su muerte prematura, ocurrida en Santo Domingo el 24 de septiembre de 1933, y ocasionada por el exceso de morfina, provoca manifestaciones de duelo entre sus admiradores que veían en él a un representante de los simbolistas franceses y de las escuelas europeas de vanguardia.

(Imagen: Iván Tovar, artista plástico dominicano)

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