Él:

Un mañana secundero es lo que quiero,

de cien  años.

Mañana ayer,

Mañana hoy,

Mañana siempre.

Ella:

Mañana

Paño transparente

 segundo que respiro,

segundo que muero.

 ÉL:

Nos atrae como luna al mar,

Nos deja fluir, pero luego…

Ella:

Ayeres de “hoyes”

 momento preciso.

Él:

Y todo en ese hoy,

Escurriedose entre dientes,

Marcando la piel, periódico viejo.

Ella:

¡Se derriten las horas, que importa!

Si van en las colas de miles de estrellas,

Me cuelgo de las pestañas y me dejo volar.

ÉL:

¡Mira por el catalejo del tiempo,

Siente su peso!

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